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Nuevo
plan de eco etiquetas europeas
Nació hace más de una década
con la aspiración de distinguir los productos
más ecológicos, pero el público
europeo apenas reconoce hoy la 'ecoenseña'. Por
eso, la UE lanzará en mayo un plan de acción
para impulsar el consumo y la producción sostenibles.
En 1992, la Comisión Europea creó un sistema
comunitario de etiquetado ecológico. Su objetivo
era doble: promover la fabricación de productos
con un menor impacto ambiental e informar al consumidor
sobre las repercusiones de cualquier artículo
sobre el entorno. En este caótico contexto, Bruselas
ha decidido lanzar un amplio plan de acción destinado
a promover el consumo y la producción sostenibles
en la Unión Europea. Su objetivo es reducir el
impacto ambiental de los productos, a través
de medidas para fomentar el ecodiseño y el uso
de ecoetiquetas.
Dieciséis años después, cuando
el usuario europeo acude a un supermercado o adquiere
un electrodoméstico, se encuentra con etiquetas
que rezan "agricultura ecológica",
lácteos que han tenido que ir recomponiendo el
uso banal del prefijo bio, lavadoras con una certificación
energética, envases con el punto verde (que garantiza
su recogida de la máquina al final de su vida
útil) y algún producto (sobre todo, en
Alemania) que luce la Etiqueta Ecológica Europea
(EEE, materializada en una margarita con doce pétalos).
En la UE, menos de 300 productos tienen este distintivo;
en España, hay una veintena de EEE (por ejemplo,
cuenta con ella Sharp Electrónica España).
Según la Comisión, el consumidor tiene
un efecto sorprendente sobre el entorno. Bruselas estima
que entre el 70% y el 80% de los impactos medioambientales
se derivan del transporte, la fabricación de
alimentos y bebidas, y el efecto ecológico de
los hogares. Éstos, junto con la industria manufacturera,
generan el 36% de los gases de efecto invernadero.
Bruselas está ahora ultimando un paquete de medidas,
que se concretará en el lanzamiento de un plan
de acción en mayo. El plan supondrá la
revisión de cuatro directivas: ecodiseño,
etiquetado sobre eficiencia energética, ecoetiquetado
y el denominado Sistema Comunitario de Ecogestión
y Ecoauditoría (Emas), el competidor en la UE
del esquema internacional ISO 14001. La intención
es aprobar acciones adicionales entre 2008 y 2009 para
completar la revisión de directivas.
Grado de exigencia
Como consecuencia de esta megarreforma comunitaria,
se actualizarán las ecoetiquetas con diferentes
grados de voluntariedad. Por ejemplo, se creará
una enseña que garantice el ecodiseño
de un producto y que será obligatoria para las
empresas. Bruselas baraja el establecimiento de incentivos
para el ecodiseño y la ecoinnovación.
Además, la UE lanzará un nuevo sistema
de ecoetiquetado para productos, con el objetivo de
revitalizar la enseña verde y lograr que realmente
sea reconocible por los consumidores de los Veinticinco
Estados miembros. Para las empresas, seguirá
siendo voluntario optar por someter sus productos a
los criterios comunitarios de las ecoenseñas.
Fuentes del sector ambiental explican que el cumplimiento
de criterios de ecoetiquetado eleva entre un 20% y un
40% los costes del proceso de fabricación de
un producto. En la práctica, sólo la solicitud
de la ecoetiqueta europea cuesta entre 300 y 1.300 euros.
(Expansión)
Mayo de 2008
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