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La
ética aplicada mejora las decisiones empresariales
La MIT Sloan Management Review propone en su última
edición un método para explorar los valores
implícitos en las decisiones y mejorar así
las decisiones en el entorno empresarial. El método
se basa en técnicas de cartografiado de decisiones,
que en función del nivel ético de la cultura
empresarial y de la ganancia pretendida, ayuda en la
toma de decisiones. A su vez, amplia las posibles elecciones
y motiva una visión más equilibrada de
las consecuencias positivas y negativas.
La ética es uno de los ámbitos del conocimiento
humano, junto con la sociología, que mejor responde
a las necesidades actuales. No obstante, el saber ético
es complejo, lo que origina que, a menudo, se produzcan
confusiones.
Dichas confusiones, en parte, se originan por las diversas
corrientes éticas existentes, que pueden originar
confusión en las personas inexpertas, aunque
también se producen errores por la identificación
de la ética con otras zonas del saber como la
teología. Además, también está
muy generalizada la idea que afirma que cualquier valor
es identificable con lo bueno y un gran desarrollo ético.
Esto no es así.
La toma de decisión
Cualquier tipo de decisión, sea cual sea, lleva
implícito un valor positivo o negativo. De hecho,
si uno de nosotros desarrolla una actividad lo hace
para obtener una determinada finalidad. Al vender o
comprar acciones, al contratar o no a una determinada
persona nos estamos guiando por un análisis y
por una valoración de ese acto final.
Esta y otras cuestiones entran a formar parte de la
ética de las organizaciones que se ha venido
desarrollando en la era postindustrial. En esta ética
se tienen en cuenta las circunstancias de las empresas
y las respuestas que ellas aportan. Obviamente, existe
un componente social muy grande que genera una presión
sobre las corporaciones, por ello es muy importante
realizar una buena toma de decisiones para evitar problemas
posteriores, tanto internos como externos.
A su vez, las empresas juegan un papel social importante
lo que supone la necesidad de integrar la responsabilidad
social, y por tanto la ética, en el gobierno
de la corporación. Además, es muy importante
difundir la responsabilidad social a través de
la organización, llegando incluso a extenderla
a los proveedores.
El ámbito de la ética
La Universidad Santa Clara, de los Estados Unidos, tiene
un centro de estudios de ética aplicada, Markkula
Center for Applied Ethics, en el que se ha hecho una
introducción al pensamiento ético, intentando
evitar las confusiones existentes.
En ese trabajo se advierte que las éticas no
son sentimientos, aunque éstos nos dan importante
información para nuestras elecciones. También
se afirma que la ética no es religión,
ni ciencia, ni debe confundirse con las leyes. En este
último caso, la ley debería incorporar
un mínimo ético (por ejemplo los derechos
humanos), pero es posible que la ley esté corrompida
a nivel ético.
Otra confusión habitual es la de pensar que las
éticas se rigen por comportamientos o normas
culturales. Piénsese en las culturas sexistas,
en la esclavitud de determinadas culturas, etcétera,
estos comportamientos pueden ser vistos, a nivel cultural,
con normalidad pero son éticamente reprobables.
Al hablar de éticas, se muestra la inexistencia
de un sólo tipo de ética. A día
de hoy hay diversas corrientes éticas que implican
fundamentos y planteamientos distintos. En este sentido
podemos hablar de una ética de las virtudes,
de una ética de los valores, del utilitarismo,
de una ética del deber, de una ética vitalista
y de una ética postmoderna.
Mejorar las decisiones de la organización
Recientemente, la revista MIT Sloan Management Review
ha publicado un trabajo en el que se presenta un marco
o entorno diseñado para explorar los valores
implícitos en las decisiones. La intención
del mismo es facilitar la identificación y evaluación
de dichos valores mejorando las decisiones en el entorno
empresarial.
Este marco permite a toda una empresa en conjunto, y
a sus miembros, moverse entre las decisiones más
concretas y puntuales hasta los valores de mayor nivel.
La idea fundamental es emplear técnicas de cartografiado
de decisiones, que en función del nivel ético
en el que nos movamos y de la ganancia que parece que
podríamos obtener, ayuda en la toma de decisiones.
A su vez, amplia las posibles elecciones y motiva una
visión más equilibrada de las consecuencias
positivas y negativas.
Con esta estructura valorativa, se intentan evitar las
ocasiones en la que los empleados de una corporación
pueden llegar a dar el visto bueno a acciones éticamente
negativas, pero no porque ellos lo deseen si no por
otros motivos. Las razones de esto pueden ser: la primera
podría ser que los valores de la organización
en la que se encuentra son difusos para ellos, la segunda
posibilidad es que no tuviesen claro sus propios valores,
la tercera tiene que ver con que la interpretación,
que podría favorecer a las opciones preferidas
a priori, o que piensen que tienen las manos atadas,
al no ver otras opciones.
Estas posibilidades necesitan ser tenidas en cuenta
en la gestión de la toma de decisiones de las
corporaciones. Por ello, en este trabajo se aportan
los mecanismos precisos para crear una cultura en cada
empresa que integre los valores de la misma en las personas
que tengan que realizar labores de decisión.
Con este sistema, la responsabilidad social de la empresa
no sólo se limitaría al ámbito
interno, incluso se podría llegar a extender
a las empresas subsidiarias.
Por Juan R. Coca.
(Tendencias21.net)
Agosto de 2008
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