Los minerales en conflicto también están en América Latina

24.11.2016 | DDHH
El 88 por ciento de las 57 toneladas de oro que se explotan cada año en Colombia son producidas ilegalmente denuncia la organización InSight Crime.

En las selvas de Colombia hay miles de pequeñas operaciones mineras ilegales que extraen oro para venderlo a las refinerías internacionales.

El oro, un recurso clave para la industria electrónica, está caracterizado por una compleja cadena de suministro que está siendo cada vez más controlada por las empresas multinacionales para evitar la financiación de conflictos armados y/o ilegales en las zonas de extracción. A pesar de esos esfuerzos, el oro ilegal se desliza a través del sistema, especialmente en África pero también en América Latina. Así lo denuncian varias organizaciones.

“El 88 por ciento de las 57 toneladas de oro que se explotan cada año en Colombia son producidas ilegalmente”, afirmó en una conferencia de prensa reciente el presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM) Santiago Ángel Urdinola.

Los dos principales mineros legales de oro de Colombia son la empresa Mineros SA y Gran Colombia Gold Corp., que juntos producen sólo 7 toneladas de oro el año pasado.

Urdinola también expresó la esperanza de que el gobierno nacional finalice un nuevo proyecto de ley que busca endurecer los controles a la extracción ilegal de oro y suprimir las ambigüedades judiciales en la industria.

"La actividad ilegal es absolutamente rentable”, en parte por la falta de controles, señaló Urdinola.

La organización InSight Crime inició una investigación sobre el tema y su relación con la financiación de organizaciones guerrilleras y grupos neoparamilitares, conocidos como Bacrim (o "bandas criminales").

Jeremy McDermott, uno de los cofundadores de organización, habla de "oro de sangre" en referencia a los diamantes de sangre de África. “Hacia 2012, el alza en los precios del oro llevaron al oro a convertirse en fuente principal de ganancias para los grupos criminales en cerca de una cuarta parte de los 32 departamentos de Colombia. El valor del oro luego se desplomó, y desde entonces el cultivo de coca ha experimentado un resurgimiento, alcanzando sus mayores niveles en años. Pero ahora el reciente aumento del precio del oro es motivo de preocupación”, afirma McDermott.

Asahi Refining USA Inc. y Metalor Technologies USA Corp. están entre las mayores refinadoras estadounidenses que compran oro de Colombia. Si bien estas compañías dicen contar con una política de minerales en conflicto, cada una compró más oro de Colombia el año pasado que la producida legalmente, según datos de la agencia de estadísticas de Colombia.

El portavoz de Asahi Refining, David Dorris, afirmó que la empresa está “orgullosa de las prácticas comerciales y de registro de la compra de oro responsable” y reconoció la oportunidad única que desempeña la empresa en el desarrollo e implementación de sistemas diseñados para detectar y prevenir la comercialización ilegal.

José Ramón Camino, consejero general del grupo de Metalor, dijo que su compañía "está muy preocupada por cualquier posible comercio de oro ilegal o cualquier tipo de metal precioso que tenga un origen dudoso. Tal material no es aceptable para Metalor. Tenemos un número limitado de proveedores en Colombia con los que hemos estado trabajando durante bastante tiempo y que conocemos bien".

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