Las tres acciones clave para empoderar a la mujer trabajadora de la industria textil

12.06.2017 | Cadena de valor
Acabar con la informalidad laboral, la violencia de género y reconocer las tareas de cuidado de los niños son las tres áreas de acción que propone el nuevo estudio de BSR para empoderar a las trabajadoras mujeres de la industria de la confección. Se apoya en el trabajo de investigación realizado por el Centro Internacional de Investigaciones sobre la Mujer (ICRW por sus siglas en inglés) en la comunidad del sector de la confección.

El análisis propone tres áreas en las que las empresas deberían invertir esfuerzos y recursos para promover el empoderamiento económico de las mujeres en esta industria. La investigación puso a prueba un proyecto piloto en C&A Foundation y la Fundación Levi Strauss.

La investigación busca entender cómo las empresas del sector de la confección pueden mejorar significativamente la vida de los trabajadores femeninos en diversos contextos. ICRW realizó una revisión de la literatura y el análisis de los programas actuales en el sector de la confección buscando oportunidades, lecciones aprendidas en temas de liderazgo y empoderamiento de mujeres. Esta investigación tuvo un alcance global e incluyó una investigación más profunda en cuatro países vitales para la cadena de suministro de prendas de vestir: Brasil, México, India y Bangladesh.

La investigación incluyó más de 80 entrevistas con informantes clave, entre ellos especialistas en responsabilidad social y sostenibilidad, analistas del mercado de trabajo, sindicatos, gobierno, sociedad civil, productores, asociaciones de productores, cooperativas y organizaciones de trabajadores. Estas entrevistas fueron realizadas entre febrero y mayo de 2016.

El análisis propone tres áreas en las que las empresas deberían invertir esfuerzos y recursos para promover el empoderamiento económico de las mujeres:

  • Abordar la Informalidad: Un empleo e ingresos formales son ingredientes clave para el empoderamiento femenino. El sector mundial de la confección puede ofrecer a las mujeres una oportunidad laboral. Sin embargo, la cadena de valor de la confección opera en el plano de la informalidad. La informalidad conduce a desequilibrios de poder y otras situaciones que perjudican a los trabajadores, pero el impacto es mayor en las mujeres trabajadoras.  Se están realizando esfuerzos para acabar con la informalidad, incluyendo iniciativas para mejorar la transparencia y trazabilidad de la cadena de suministro.
  • Ir más allá de acabar con la violencia: el empoderamiento económico es imposible ante la violencia de género. La violencia en el trabajo y en el hogar, impide a las mujeres realizar todo su potencial. Las empresas tienen mucho por hacer para abordar el acoso sexual y la violencia contra las trabajadoras. Los esfuerzos deben considerar no sólo las intervenciones en el lugar de trabajo sino también las vulnerabilidades y patrones de hostigamiento y violencia fuera del lugar de trabajo.
  • Unir esfuerzos globales para reconocer las necesidades del cuidado de los niños: Las mujeres asumen una cantidad desproporcionada de trabajo de cuidado no remunerado. Para alcanzar la equidad de género y maximizar el potencial económico, este desequilibrio debe ser conciliado. Dado que los trabajadores de esta industria son en su mayoría mujeres en sus años reproductivos, la falta de acceso a un cuidado de niños asequible y de calidad sigue siendo una barrera para una participación efectiva y duradera en el trabajo. Las empresas del sector de la confección deben abordar esta barrera, apoyando el acceso a servicios de guardería de alta calidad y centrados en la familia.

Estas tres vías interconectadas presentan oportunidades para que las empresas apoyen el empoderamiento económico de las mujeres y están arraigadas en ocho bloques para el empoderamiento económico de las mujeres.

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