El mercado del hardware para videojuegos ya venía transitando un año complicado, pero nuevos factores podrían agravar aún más la situación. Tras el impacto de los aranceles internacionales y la desaceleración del gasto de los consumidores, ahora surge un nuevo golpe para la industria: el fuerte incremento en los precios de los chips de memoria. Esta subida podría tener consecuencias significativas para las consolas, las PC gaming y el lanzamiento de nuevos dispositivos en los próximos años.
Por qué están subiendo los precios de la memoria
La principal razón detrás del encarecimiento de la memoria RAM, especialmente la DRAM, es el auge imparable de la inteligencia artificial. Las grandes empresas tecnológicas están invirtiendo miles de millones en infraestructura para IA, lo que ha disparado la demanda de chips de alto rendimiento destinados a centros de datos.
Como resultado, los fabricantes están priorizando la producción de memorias con mayores márgenes de ganancia para el sector empresarial, dejando en segundo plano los componentes destinados a dispositivos de consumo como consolas y computadoras personales. Esta reorientación del mercado está reduciendo la oferta disponible para el gaming, empujando los precios al alza.
Algunas compañías ya han comenzado a ajustar sus estrategias. Micron, por ejemplo, está reduciendo progresivamente su histórica marca Crucial enfocada en consumidores, una señal clara de que el mercado se está inclinando hacia clientes corporativos. El impacto de estas decisiones podría sentirse muy pronto entre los gamers.
El impacto directo en consolas y PC gaming
La memoria es un componente clave en los sistemas de juego modernos. De ella dependen los tiempos de carga rápidos, la estabilidad del rendimiento y la fluidez de los títulos AAA actuales. Sin embargo, el aumento en los costos de estos componentes pone a los fabricantes en una posición delicada.
“Dado que la memoria representa cerca del 20% del costo total de los componentes de una PC, este incremento afecta duramente a los fabricantes”, explicó Joost van Dreunen, profesor de videojuegos en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York.
Según el especialista, los precios de las consolas podrían aumentar entre un 10% y un 15% en los próximos dos años. En el caso de las PC gaming, el impacto podría ser aún mayor si los precios de la memoria vuelven a dispararse en 2026.
Esto resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta que muchas consolas se venden con márgenes de ganancia muy ajustados. Cualquier aumento en los costos de producción suele trasladarse, tarde o temprano, al precio final para el consumidor.
Pronósticos del mercado cada vez más cautelosos
Las principales firmas de análisis ya están ajustando sus previsiones. Counterpoint anticipa que los precios de la memoria seguirán subiendo durante el próximo año, mientras que TrendForce ha reducido su perspectiva de crecimiento para el segmento de consolas y ahora no descarta una caída en 2026.
Los datos recientes reflejan esta presión: las ventas de hardware han disminuido, el volumen de unidades se encuentra en mínimos de varias décadas y los aranceles ya han elevado los precios promedio de venta.
Consolas de gama alta como la Xbox Series X y la PlayStation 5 Pro ya se comercializan a precios elevados. Cualquier incremento adicional podría enfriar aún más la demanda en un mercado que ya muestra signos de fragilidad.
Posibles retrasos en nuevos lanzamientos
El aumento de costos también podría afectar a los dispositivos que aún no han llegado al mercado. Nuevas plataformas, como una posible Steam Machine de Valve, podrían enfrentar dificultades para concretar su lanzamiento según lo previsto.
Ante un escenario de consumo débil y costos en alza, algunas compañías optarían por una estrategia conservadora. “En lugar de arriesgarse a ventas bajas, podríamos ver a los fabricantes de consolas retrasando sus lanzamientos”, señaló Jacob Bourne, analista de Emarketer.
Un futuro marcado por la incertidumbre
Por ahora, la industria del gaming parece entrar en una etapa de cautela y observación. El aumento del precio de los chips, la menor demanda y el creciente protagonismo de la inteligencia artificial están redefiniendo las prioridades del sector.
La gran incógnita es cómo estos factores moldearán la próxima generación de hardware. Lo que parece claro es que, para los jugadores, los próximos años podrían traer equipos más caros y menos lanzamientos de lo esperado.

