Alianza Empresa y Gobierno por RSE rural

04.11.2011 | Contratapa

El SENASA junto al gobierno de Entre Ríos y los productores de frutas iniciarán una serie de controles en conjunto en las zonas de quintas de la provincia, donde se verificará la calidad de los productos y el cumplimiento de buenas prácticas laborales en el sector durante la cosecha.


 

El máximo responsable del área de fiscalización vegetal del Senasa, Carlos Lavaggi cree que “es muy importante el trabajo que se realiza en la quinta, la calidad empieza por el campo, por la responsabilidad social empresaria. Todo empacador que realiza actividades agropecuarias debe considerar aspectos sociales: que no haya trabajadores en negro, trabajo infantil, y también las normas sanitarias como lavado, cuidado y otras consideraciones vinculadas al medio ambiente. Son temas fundamentales en todos los lugares del mundo”.
En ese sentido, Lavaggi reconoció en declaraciones a El Diario de Paraná que “existe un viejo reclamo del sector, de los productores y de las entidades que los representan, para que se hagan controles sobre todo al principio de la temporada con las variedades primicias”; y agregó que el objetivo que se persigue “es evitar que algunos productores puedan aprovechar los mejores precios y la situación del mercado para enviar fruta que no esté en el estado de madurez apropiado, lo cual termina generando un fraude al consumidor y un desaliento al consumo de las próximas frutas cítricas que lleguen al mercado”.
Para Lavaggi, “el sector citrícola argentino tiene excelentes niveles de calidad, pero obviamente los empresarios se esmeran mucho más cuando hay que exportar, por eso tenemos que nivelar las exigencias en forma paulatina hasta que entendamos que hay un solo mercado, ya sea el argentino o el extranjero”, resaltó.
Los empaques que no cumplan con las reglas establecidas en los controles de calidad sufrirán una sanción directa como el decomiso de la fruta o el desvío del uso de la misma; aquellos que sean reincidentes van a sufrir una sanción punitiva, y en casos extremos la clausura del establecimiento.

El máximo responsable del área de fiscalización vegetal del Senasa, Carlos Lavaggi cree que “es muy importante el trabajo que se realiza en la quinta, la calidad empieza por el campo, por la responsabilidad social empresaria. Todo empacador que realiza actividades agropecuarias debe considerar aspectos sociales: que no haya trabajadores en negro, trabajo infantil, y también las normas sanitarias como lavado, cuidado y otras consideraciones vinculadas al medio ambiente. Son temas fundamentales en todos los lugares del mundo”.
En ese sentido, Lavaggi reconoció en declaraciones a El Diario de Paraná que “existe un viejo reclamo del sector, de los productores y de las entidades que los representan, para que se hagan controles sobre todo al principio de la temporada con las variedades primicias”; y agregó que el objetivo que se persigue “es evitar que algunos productores puedan aprovechar los mejores precios y la situación del mercado para enviar fruta que no esté en el estado de madurez apropiado, lo cual termina generando un fraude al consumidor y un desaliento al consumo de las próximas frutas cítricas que lleguen al mercado”.
Para Lavaggi, “el sector citrícola argentino tiene excelentes niveles de calidad, pero obviamente los empresarios se esmeran mucho más cuando hay que exportar, por eso tenemos que nivelar las exigencias en forma paulatina hasta que entendamos que hay un solo mercado, ya sea el argentino o el extranjero”, resaltó.
Los empaques que no cumplan con las reglas establecidas en los controles de calidad sufrirán una sanción directa como el decomiso de la fruta o el desvío del uso de la misma; aquellos que sean reincidentes van a sufrir una sanción punitiva, y en casos extremos la clausura del establecimiento.